Familia: Mama(mujer)+Papa(hombre)
  Una excusa sodomita
 

En el siguiente texto que veremos lleno de mentiras y mas mentiras y excusas para no dejar la sodomia... vemos el intento de un sacerdote heroe por hacer que esa conducta desaparezca como espiritu maligno que le posee....

¿ABANDONAR LA HOMOSEXUALIDAD?

Miércoles, 1 de julio de 2009

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Javier Vives nos envía este escrito que colgaremos también en la Página DOCUMENTOS:

“ECLESALIA, 12/07/05. http://www.ciberiglesia.net/eclesalia.htm-

“Hola: Me llamo Javier Vives y soy miembro de una asociación de gays y lesbianas de Murcia. Hace unos meses recibimos con sorpresa un correo electrónico de un sacerdote español animándonos a abandonar nuestro estilo de vida homosexual, de acuerdo con la moral de la Iglesia Católica. Le escribí una respuesta bastante elaborada, con tono respetuoso y un espíritu dialogante, sincero y razonador, que busca la verdad. Creo que el documento que le mandé contiene reflexiones interesantes de cara a conseguir que poco a poco la Iglesia Católica, y otras religiones, vayan cambiando su actitud moral hacia las relaciones homosexuales. Pienso por tanto que sería positivo que estas reflexiones se difundan más allá del ámbito homosexual y llegue al ámbito de la Iglesia Católica y me pregunto si sería posible incluir este texto, aunque sea parcialmente en alguna sección de vuestro informativo Eclesalia. Os lo mando íntegramente a continuación. En él hago referencias a fragmentos de la carta que nos envió dicho sacerdote”.

Murcia, 6 de febrero del 2005

Sinceramente te agradezco muchísimo que te pongas en contacto con nosotros. Agradezco la intención de darnos ánimo… pero eso no lo necesitamos (no si es para luchar contra nuestra homosexualidad, cosa que no tenemos intención de hacer).

Pienso que el hecho de que hablemos es muy positivo. Creo que intercambiar opiniones y puntos de vista es la mejor forma de acercarnos a la verdad y el correo electrónico es un buen medio para ello, ya que nos permite expresar bien nuestras ideas, entender bien las del otro, meditar acerca de ellas y ver en qué cosas y por qué pensamos diferente (cosa que desgraciadamente se hace muy poco). La verdad es única… y si hay diferencias de visión respecto a cómo puede ser ésta, es porque en algo acertamos y nos equivocamos nosotros y en algo acertáis y os equivocáis vosotros. Saber los aciertos del otro y ayudar al otro a ver sus errores es muy positivo. En este sentido, no considero esto como una ayuda hacia nosotros, los homosexuales (como parece que lo planteas)… sino un intercambio de puntos de vista de igual a igual y con la predisposición de (en caso necesario y poco a poco sin que suponga un trauma) ser capaces de renunciar a ciertos axiomas en los que basamos nuestro entendimiento de la vida (o al menos relativizarlos y entender y valorar los axiomas en los que otros apoyan su forma de entender la vida y que también a veces pueden ser válidos). En resumen, creo que un diálogo de tipo socrático es mucho más fructífero que una batalla dialéctica de tipo sofista (esto ocurre cuando el diálogo se convierte en una batalla donde lo que se busca no es la verdad sino imponer tus criterios al homólogo y hacerle creer que uno tiene la razón).

También me gustaría aclarar que lo que te digo aquí es sólo una simplificación de la compleja, amplia y diversa realidad de la homosexualidad, al igual que pasa con cualquier fenómeno sociológico o antropológico. Digamos que, sin olvidar que es sólo una simplificación, es necesario hacerla para poder estudiar dicha realidad y poder acercarnos a algunas conclusiones. Asimismo, también te aclaro que las posibles valoraciones que pueda hacer respecto a ciertos comportamientos son sólo un planteamiento relativo a mi vida y eso no significa que crea que también sea aplicable a la vida de todos los individuos, es decir no universalizo mis planteamientos morales a diferencia de cómo hacen muchas religiones.

Primeramente, en contestación a tu primer párrafo, el tema que me preocupa no es la homosexualidad, sino el hecho de que a lo largo de la historia y en nuestros días, haya personas que sufran por que haya ámbitos (entre los cuales está la Iglesia Católica) que les hacen sentir culpabilidad por su homosexualidad, inútilmente.

Hablas acerca de que me siento raro y distinto hacia los demás por ser homosexual. Me temo que supones demasiadas cosas… En mi caso concreto, me sentía raro y distinto ante los demás hasta que afortunadamente conocí a gente homosexual, como yo, en el Colectivo NO TE PRIVES (Colectivo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de la Región de Murcia) y como vi que eran personas normales, muy diversas y válidas, gracias a ello empecé a sentir y a pensar que ser homosexual no era nada malo… y desde entonces me siento bastante bien en ese sentido. Creo que éste es el proceso de normalización por el que pasan muchos homosexuales, cada vez más. Respecto a “luchar para salir de esta situación”… La homosexualidad no se considera enfermedad, en el ámbito profesional psicológico o médico, desde los años setenta, como posteriormente te explico. Yo creo que las técnicas para “salir” sólo sirven para reprimir o eliminar el deseo homosexual y no generan deseo heterosexual.

También haces el razonamiento de que la homosexualidad ”no es una situación normal ya que el cuerpo del hombre y de la mujer están hechos para realizar la unión sexual los dos sexos opuestos y no los dos del mismo sexo. Los órganos genitales y otros órganos son diferentes y complementarios del hombre a la mujer y viceversa”. En un asunto tan complicado como es el ser humano y sobre todo sus relaciones afectivo-sexuales, no te aconsejo que hagas razonamientos tan simplistas. Es cierto que la complementariedad de los órganos sexuales de ambos sexos es un componente interesante en dichas relaciones sexuales y eso está muy bien. Pero por otro lado, no somos animales. El ser humano trasciende a nuestro cuerpo. Las relaciones sexuales no sólo son penetración vaginal: también puede haber otro tipo de cosas que pueden ser igualmente satisfactorias como el contacto, las caricias, los besos, la masturbación mutua, escuchar la voz del otro y qué dice, etc. Me resulta curioso que la Iglesia Católica, que defiende tanto la espiritualidad, use un razonamiento basado en criterios anatómicos de los genitales. Además, pienso que la sexualidad o las relaciones afectivo-sexuales tienen sentido incluso aunque el objetivo no sea la reproducción, como explico más adelante.

Por otro lado, ¿qué significa para ti la palabra “normal”? Esta palabra puede tener varios significados. Si hablamos de normalidad desde un punto de vista estadístico, somos alrededor de un 10-15 % de la población (me refiero a personas que sienten como homosexuales). No somos lo más frecuente, pero somos bastantes. Si hablamos normalidad desde un punto de vista moral… ese es un tema muy complicado del que espero que vayamos hablando.

Respecto a lo que dices acerca de ir a un psicólogo, te indico que en el año 1973, la homosexualidad fue eliminada de la lista de enfermedades mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (y esto a pesar de que Estados Unidos es más conservador que Europa). Actualmente la homosexualidad ya no está considerada como una enfermedad, en el ámbito científico y profesional de la psiquiatría y la psicología. No entiendo cómo la iglesia se mete en asuntos que pertenecen al saber científico y no a la fe.

Asimismo, en siguientes párrafos de tu carta, veo que las nociones que tienes respecto al mundo homosexual no son demasiado adecuadas, posiblemente debido a falta de datos. Imagino que no conoces a muchos homosexuales ni has percibido suficientemente los diversos ámbitos homosexuales (el ambiente de la noche o las páginas web eróticas dan una visión incompleta). Te animo a que visites páginas web de colectivos homosexuales (como el nuestro, www.geocities.com/cnoteprives, o bien la del COGAM) y, principalmente, a que te pongas en contacto con el grupo de homosexuales cristianos del COGAM. Te contesto con algunas aclaraciones al respecto, que intento que se adecuen al máximo a la verdad, a pesar de que ésta sea amplia, diversa y compleja, como en cualquier fenómeno sociológico o antropológico, como ya indiqué antes:

• El ámbito homosexual es muy amplio y diverso. No se puede generalizar. Es cierto que en algunos ámbitos (amplios, desde mi punto de vista), hay promiscuidad. Pero también hay gente que busca también una estabilidad con una pareja. Hay gente que busca sólo sexo, la hay también que busca sólo una pareja estable y la mayoría combina ambos deseos (es decir les gustaría tener pareja, pero también les apetece de vez en cuando sólo sexo).

• Es cierto que en el ambiente (discotecas), respecto al ámbito homosexual masculino (gays), el sexo es lo más fácil y lo difícil es encontrar pareja. También hay otros ámbitos, (aunque menos numerosos, actualmente) donde hay mayor predisposición a buscar una relación más estable (principalmente los Colectivos de Gays y Lesbianas).

• Por otro lado, no podemos confundir la homosexualidad masculina (gays) con la femenina (lesbianas). Las lesbianas tienen más tendencia a la fidelidad en la pareja y nunca o casi nunca buscan sólo sexo.

• En mi opinión la promiscuidad o el morbo no son malos. Creo que, en una visión global de la vida del ser humano, vivir experiencias de este tipo en una etapa joven, puede ser positiva. Porque de esta forma se tienen experiencias, se aprende, se hace uno más fuerte y eso es una forma de madurar y tener unas bases que permitan poco a poco tener relaciones más estables. Personalmente, en nuestra compleja sociedad repleta de estímulos, información y experiencias de todo tipo, no soy partidario de los noviazgos primerizos (sin previas experiencias) que luego se convierten en matrimonios.

• Desde mi punto de vista, y esto es solo una opinión personal, no es muy enriquecedor quedarse estancado en una etapa promiscua. Y esto es lo que le pasa a algunos gays, que incluso con 40-50 años todavía basan gran parte de su vida en el sexo promiscuo. Por otro lado, todavía no conozco a ninguna lesbiana que responda a este perfil.

• Respecto a las parejas homosexuales, suelen durar menos que las parejas heterosexuales (sin embargo hay de todo y hay también parejas homosexuales muy duraderas). De cualquier manera, no por ello dejan de tener valor las relaciones que sólo duran unos meses o unos años. Compartir durante un tiempo nuestras vidas con otra persona es también muy bonito y nos aporta muchas cosas, que nos enriquece como seres humanos.

• Respecto a los celos y a que se cruce una persona por el camino, es frecuente en el ámbito homosexual. Sin embargo, al igual que he dicho antes, no siempre ocurre así y también puede ocurrir en las parejas heterosexuales. No es bueno generalizar.

En resumen, admito (sólo parcialmente) tus apreciaciones respecto a la vida afectiva, sexual y afectivo-sexual de los homosexuales, en cuanto a que dichas cosas ocurren (con mayor o menor frecuencia según el caso y el contexto) pero disiento respecto a que ocurran siempre en todos los ámbitos de la homosexualidad. Por otro lado, dichos comportamientos también ocurren, aunque reconozco que quizás menos, en el ámbito heterosexual.

Comparto contigo que algunos de dichos comportamientos o actitudes, que criticas, no sean muy deseables, satisfactorios o enriquecedores (esto es sólo mi opinión personal y no quiero imponer a nadie mi moral). Sin embargo, pienso que te confundes al plantear las causas, ya que pienso que, al menos parcialmente, son debidos a causas ajenas al hecho homosexual en sí. A continuación te expongo las causas que yo considero más razonables.

• Primeramente, la presión social ha hecho que los homosexuales hayamos estado reprimidos desde la infancia y eso ha hecho que sintamos desagrado o vergüenza por ella en la edad cuando la sexualidad se va desarrollando. Esto hace que en muchos casos, nuestra madurez afectivo-sexual llegue más tarde y con problemas (que cada uno debe ir resolviendo). En esta represión, por cierto, participa activamente la Iglesia Católica.

• Pienso asimismo que otra de las causas es la liberalidad, es decir tener unos criterios morales diferentes a los secularmente tradicionales de nuestra cultura (la liberalidad no es necesariamente negativa o indeseable en mi opinión). Ésta lleva consigo por un lado una mayor promiscuidad. Por otro lado, también lleva consigo que las personas que tienen deseo homosexual tengan un comportamiento homosexual (si fuesen seguidores de la moral tradicional, serían célibes o bien se casarían con un hombre o una mujer). De esta forma vemos que entre tres factores, la liberalidad, la promiscuidad y los comportamientos homosexuales, uno de ellos (la liberalidad) es la causa de los otros dos (la promiscuidad y los comportamientos homosexuales) y así se explica el hecho de que promiscuidad y comportamiento homosexual coincidan en muchos casos. Tú sin embargo te confundes con el orden causal ya que como piensas que promiscuidad y comportamiento homosexual coinciden siempre (como ya te explico anteriormente esto no es así, no se puede generalizar) deduces que el comportamiento homosexual es la causa de la promiscuidad.

• Por otro lado, desde un punto de vista estadístico (con esto me refiero a que estoy hablando de una clara tendencia que diferencia a la población femenina y a la masculina y no me refiero a que esa diferencia afecte a todos los individuos hombres y todos los individuos mujeres, es decir no estoy generalizando) los hombres y las mujeres (independientemente de su orientación homosexual o heterosexual) tienen actitudes afectivo-sexual es diferentes. Por ejemplo, en la carretera entre Orihuela y Murcia hay infinidad de clubes de alterne (para hombres) mientras que todavía no conozco ninguno para mujeres (hay alguna mujer que se va de vez en cuando con algún chapero, pero son casos aislados). Otro ejemplo es que los gays tienen zonas de encuentro (cruising, como se le llama indebidamente) en playas o parques, tienen cuartos oscuros, en algunas discotecas de ambiente, así como saunas, mientras que las lesbianas no (oí decir que en Barcelona hay una sauna para mujeres, pero es algo aislado y seguro que con un planteamiento menos promiscuo). Así vemos que (al menos actualmente en nuestra sociedad) la población femenina es menos promiscua que la masculina, tanto en ámbito homosexual como heterosexual. Eso explica que generalmente en las parejas heterosexuales y en las parejas homosexuales femeninas haya más fidelidad que en las homosexuales masculinas. Todo esto por supuesto sin caer en las generalizaciones, ya que también hay parejas de gays en las que hay fidelidad y también hay parejas heterosexuales donde se ponen bastante los cuernos (principalmente el hombre).

• Otro aspecto a tener en cuenta, y creo que es el más importante de todos los que estoy exponiendo, es el de la formación de una familia con hijos. Creo que cuando en una familia hay hijos (a los cuales puedes llegar a querer más incluso que a tu pareja) la fidelidad y la estabilidad adquieren más importancia porque se hacen más necesarias para la consecución de un proyecto a largo plazo, consistente en educar y cuidar a unas personas a las que quieres muchísimo y que te necesitan. Y no sólo se hace necesaria sino que además ese proyecto común (esas personitas que necesitan a los dos o a las dos) une muchísimo. Asimismo, creo que a veces la falta de fidelidad o de estabilidad en las parejas se debe a que las personas buscan sensaciones (nuevas sensaciones) que (junto con otros componentes de nuestro entorno) contribuyan a llenarles la vida; es como el deseo de viajar (la necesidad que todos tenemos a veces de cambiar las sensaciones del entorno físico y social que nos rodea). A este respecto, estoy seguro de que tener hijos en la mayoría de los casos llena tanto que ya no es tan necesario buscar esas sensaciones en otro compañero sexual o afectivo-sexual ajeno a tu pareja heterosexual u homosexual.

• Por último, puede que, efectivamente como tú dices, haya también alguna causa implícita en las relaciones homosexuales relacionada con algunos de los anteriormente mencionados comportamientos o actitudes (que tú criticas y que no son muy deseables, satisfactorios o enriquecedores tampoco para mí, pero que te vuelvo a repetir no son generalizables). Es decir en sentido estricto y siendo fiel a la actitud de búsqueda de la verdad que procuro que se extienda en toda esta exposición, no puedo excluir este posible origen causal, pero siempre junto a las otras causas que te he citado. De cualquier manera, en caso de que exista, intuyo que no es tan determinante como tú planteas. Como ejemplo te repito algo que ya te he escrito anteriormente: “Es cierto que la complementariedad de los órganos sexuales de ambos sexos es un componente interesante en dichas relaciones sexuales y eso está muy bien. Pero por otro lado, no somos animales. El ser humano trasciende a nuestro cuerpo. Las relaciones sexuales no sólo son penetración vaginal, también puede haber otro tipo de cosas que pueden ser igualmente satisfactorias”.

Creo que las relaciones afectivo-sexual es o simplemente sexuales también pueden tener sentido por sí mismas (sin implicar necesariamente la reproducción): desde la simple obtención de complacencia, pasando por ser una forma de comunicación, relación o afectividad entre los seres humanos, hasta incluso (pero no estoy muy informado) creo que según algunas religiones la práctica del sexo puede ser una forma de misticismo (esto está relacionado con el Kamasutra). Igualmente, tomar un buen vino o una buena tarta de chocolate tienen también sentido en si mismo (sin implicar necesariamente la nutrición) ¿Quién no ha disfrutado alguna vez un poquito de la comida sólo por la complacencia que le produce (sin pensar en su utilidad nutricional? Las relaciones afectivo-sexual es (incluso las que no persiguen la reproducción) son importantes, hasta el punto de que creo que la ausencia de este tipo de relaciones puede afectar negativamente a la salud mental a través, por ejemplo, de la aparición de neurosis (es decir manías), a no ser que se sublime el deseo sexual mediante, por ejemplo, experiencias místicas, la oración a Dios, la entrega total al prójimo, etcétera. En este sentido, el celibato puede ser algo positivo, como es el caso de los sacerdotes o religiosos/as, que me parecen muy admirables; supongo que esa renuncia es un sacrificio que ofrecen a Dios y es una forma de acercarse a Él. De cualquier manera, pienso que la complejidad del ser humano hace que haya varios caminos para acercarnos a Dios y cada uno debe encontrar el camino al que mejor se adecue, en función de sus características personales (ya sean físicas, psicológicas o espirituales). Hay muchas personas que somos homosexuales, es decir que sólo sentimos deseo sexual por personas de nuestro propio sexo y no podemos sentirlo por personas del sexo contrario y tampoco queremos o sentimos la necesidad de que nuestro camino sea tener experiencias místicas, la oración a Dios o la entrega total al prójimo. Para tener relaciones afectivo-sexual es (tan necesarias, como he dicho antes) debemos hacerlo a través de relaciones homosexuales. El hecho de reprimirlas (o sanar, como tú lo llamas) es la amputación de un elemento importante en nuestras vidas.

Suponiendo incluso que la homosexualidad sea una forma afectivo-sexual menos perfecta que la heterosexualidad, cosa que habría que ver, creo que siempre es mejor que la ausencia de relaciones afectivo-sexual es. Imagínate una persona inválida. Tiene dos opciones. La primera de ellas es postrarse en la cama, no salir nunca de casa. La otra es utilizar una silla de ruedas (que no es algo natural, ya que lo natural es andar con las piernas) para poder tener una vida más complaciente y plena (a pesar de los inconvenientes que pueda tener, como no poder hacer senderismo o ir a correr). En el caso de la homosexualidad (repito que en caso de que fuera una forma menos perfecta) también tenemos dos opciones. Una de ellas es reprimir nuestra componente afectivo-sexual , no tener nunca relaciones. La otra es tener relaciones homosexuales (que en tu opinión no es algo natural) para poder tener una vida más complaciente y plena (a pesar de las carencias que tú dices que hay, las cuales ya he comentado anteriormente). Creo que en ambos supuestos la segunda opción es la que mucha gente elegiría y creo que es la más lógica.

Finalmente, frente al planteamiento que tú haces, consistente en que el comportamiento homosexual es intrínsecamente perjudicial y que la única opción es minimizarlo o, mejor incluso, eliminarlo, yo planteo otra vía. Creo que es más adecuado favorecer y cuidar el desarrollo afectivo-sexual de la persona, a través de la educación plural y sin excesiva represión, sólo en su justa medida, para que en el futuro su mundo afectivo-sexual (ya sea homosexual o heterosexual) sea los más sano posible. Pienso que, en este sentido, la Iglesia Católica podría desarrollar un papel importante respecto a la homosexualidad. La Iglesia Católica realiza muchísimas acciones admirablemente altruistas: desde el apoyo a personas y a familias en parroquias de España, hasta la labor tan importante que realizan las misiones en lejanos países, pasando por gran cantidad de hospitales. Al igual que la Iglesia apoya y aconseja a las personas a llevar lo mejor posible su vida matrimonial o familiar, igualmente creo que también podría participar activamente en ayudar a muchos homosexuales a desarrollar su vida afectivo-sexual de la forma más positiva y sana posible (y en la única forma que pueden hacerlo, que es a través de relaciones homosexuales lo más sanas que sea posible). Pienso que esta actitud sería más constructiva y ayudaría más al prójimo, en lugar de ponernos trabas, como hacéis actualmente.

En resumen, si bien no prohibís la homosexualidad, ni castigáis a los homosexuales, os empeñáis en mantener y difundir por doquier el mensaje cuyo contenido es el mismo del correo que nos enviaste y que básicamente es: La homosexualidad es una enfermedad que hay que curar. El hecho de que mantengáis ese mensaje contribuye a mantener una actitud, en nuestra sociedad, represora de la homosexualidad. Esta represión es la que hace (como ya te comenté antes) que los homosexuales tengamos a veces ciertas carencias o comportamientos, que a su vez pueden hacer parecer que la homosexualidad sea en sí misma una patología. Afortunadamente, este sistema retroalimentado poco a poco va desapareciendo; sobre todo próximamente cuando se legalice el matrimonio homosexual. Me gustaría que la Iglesia Católica oficial cambiase su actitud respecto a nosotros y de esa forma contribuir a que más rápida y fácilmente se normalice la homosexualidad, y lo que ello supone respecto a tener una vida afectivo-sexual sana.

Un saludo cordial.

Javier Vives Solbes,”

Fuente:

http://www.noteprives.es/GRUPOS/GRUPOCRISTIANO/documentoshomocristianos.htm

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